domingo, 12 de octubre de 2008

Reconversión ambiental y social de la ganadería bovina en Colombia

La ganadería bovina es la actividad que ocupa la mayor parte de las tierras
transformadas de Colombia. Los ganados llegaron hace cinco siglos
acompañando a los conquistadores españoles. Con el proceso de destrucción y
mestizaje de las culturas nativas se inició el derribo de las selvas tropicales que
entonces cubrían más de las tres cuartas partes del territorio nacional.

Desde épocas anteriores a la ocupación romana predominaron en la península
ibérica condiciones ecológicas y geográficas apropiadas para la ganadería. Sin
embargo, la circunstancia que más determinó la cultura ganadera de los
conquistadores de América tropical fue la guerra móvil y prolongada contra los
moros durante casi ocho siglos, que impidió la consolidación de la agricultura
como actividad dominante para la apropiación territorial y justificó la valoración
social de los ganados mayores.

Los bovinos y caballares eran consignados en propiedad a la élite feudal, con
atributos legales que muchas veces superaban los derechos de los individuos y
las comunidades.
Por estas razones, la ganadería tenía gran importancia económica y política para
la sociedad española de entonces y era considerada como una de las más
desarrolladas de Europa.

El concepto de la ganadería como símbolo de poder económico y territorial y de
prestigio social, se transfirió a las colonias españolas en América durante un
período de dominación de tres siglos y quedó arraigado en las nuevas sociedades
mestizas. No es de extrañar entonces que en las regiones neotropicales de origen
hispánico la acumulación de todo tipo de capitales a lo largo de la historia, como
los procedentes de las guerras, la minería de oro y plata, la agricultura
exportadora, el extractivismo de recursos naturales y hasta los cultivos ilícitos en
época recientes, se invierta en ganadería.

Conflicto entre ganadería y medio ambiente

En muchas regiones del continente americano, la ganadería sigue siendo un
símbolo de poder económico y político y de apropiación legal del territorio, y un
negocio de largo plazo caracterizado por un menor riesgo que la agricultura y otras
actividades rurales.

Colombia es un país situado en el extremo noroccidental de Suramérica, con una
extensión de 1.141.748 kilómetros cuadrados, que equivalen al 0,77% de las
tierras emergidas del planeta. Por encontrarse en su territorio alrededor del 10%
de las especies vivas conocidas, por su diversidad de ecosistemas y su diversidad
cultural, Colombia es considerada un país de megadiversidad biológica.
En la actualidad, la ganadería bovina está presente en las cinco grandes regiones
biogeográficas, (Andina, Amazonia, Caribe, Orinoquia y Pacífica) del país, y en
todas ellas causa transformaciones en los ecosistemas naturales que son
cuestionadas por el sector ambiental.

Un estudio realizado poco tiempo antes de la creación del Ministerio del Medio
Ambiente, identificó las prioridades para la gestión ambiental en las regiones y en
algunos casos para los ecosistemas estratégicos presentes.
El conocimiento sobre los diferentes temas relacionados con la biodiversidad
colombiana se ha ampliado en los últimos años. En la actualidad se trabaja en el
inventario nacional de especies de plantas y animales, así como en la expresión
espacial y el estado actual de los biomas y ecosistemas terrestres y acuáticos. En
Colombia se registran 27 biomas terrestres, la mayoría de los cuales ya se
encuentran en una base cartográfica digitalizada estatal. Una revisión reciente
sobre el estado de cobertura de los principales biomas evidencia que el país ha
perdido la tercera parte de los bosques húmedos por debajo de 1000 metros de
elevación, 98,5% de los bosques secos y subhúmedos y 63% de los bosques
andinos, todos ellos caracterizados por altos niveles de riqueza y endemismo de
especies. Probablemente la ganadería ocupa más del 80% de estas áreas. Es
importante señalar que sólo seis biomas cubrían un área original de 939.500 de
kms2, alrededor del 82% del territorio nacional, y en ellos se llevan a cabo
actividades antrópicas que afectan la cobertura vegetal natural. La ganadería es la
principal actividad de ocupación en estos seis biomas.

El conflicto entre ganadería y medio ambiente es evidente. Desde 1950 hasta
1986, las áreas cubiertas por pastos en Colombia pasaron de 12.1 a 26.7 millones
de hectáreas, mientras que los cultivos se incrementaron de 2,6 a 4,3 millones de
hectáreas. Sin embargo, según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, en 1988
los pastizales ocupaban ya 40 millones de hectáreas.

La deforestación es el principal mecanismo de transformación de hábitats y
ecosistemas. Aunque las causas directas de este proceso, como la colonización y
expansión de la frontera agropecuaria (73,3%), producción maderera (12%),
consumo de leña (11%), incendios forestales (2%) y plantaciones ilegales de coca,
marihuana y amapola (2%) parecen claras, las causas indirectas y los procesos
socioeconómicos son menos reconocidos. Si bien es cierto que la mayor parte de
las áreas deforestadas soporta sistemas ganaderos, no siempre es posible
establecer la conexión directa entre deforestación y ganadería. La actividad
ganadera puede surgir como consecuencia de varios factores: la colonización
dirigida de la selva, el fracaso de la agricultura en áreas frágiles, la subvaloración
de los bosques tropicales, la construcción de carreteras y otras obras públicas, las
políticas que definen las estructuras agrarias y el mercado de la tierra que
privilegia los negocios de compra-venta frente a la producción agropecuaria.
Los principales impactos ambientales de las actividades ganaderas no están
estudiados en profundidad. Pocos trabajos institucionales se enfocan en este
tema. Además de la conexión directa e indirecta con la tala y quema de bosques,
la ganadería también genera otros impactos ambientales negativos como: la
erosión y compactación del suelo; la uniformidad genética al privilegiarse el
monocultivo de gramíneas mediante quemas estacionales y eliminación de la
sucesión vegetal por medios químicos (herbicidas) o físicos; la desecación de
humedales; la construcción de vías de penetración; la demanda creciente de
madera para cercos, corrales de manejo y camiones ganaderos; la contaminación
del agua y el suelo por fertilizantes sintéticos y plaguicidas, así como las
emisiones de gases producidas por la quema de combustibles en el transporte
terrestre y fluvial de animales vivos o sus productos.

Otros impactos agregados se generan en las industrias y agroindustrias que
procesan carne, leche y pieles. También es necesario mencionar que el uso cada
vez mayor de empaques plásticos no biodegradables para todos los insumos y
productos (drogas, fertilizantes, suplementos, leche, queso) está causando la
presencia de productos ajenos al suelo, la vegetación, la fauna y el agua en casi
todas las zonas rurales del país.

1 comentario:

santiago dijo...

Es importante la forma en que se mire este tema, pues se podria tomar desde el punto en que la ganaderia significa un cancer para el planeta; el ser humano siempre ha tomado lo que necesita del medio y en este caso se puede pensar que la carne y la leche son alimentos de primera necesidad en colombia, pero para su obtencion no se ha pensado en los impactos ambientales que se han creado a través del tiempo en la explotacion; no obstante creo que no es irreparable los daños ocacionados, solo seria cuestion creo de cambiar las formas de explotacion, y creo que ahí el futuro de la zootecnia juega un papel importante.